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Acusados |
Empleado de Centro de Servicio
Propietario de Taller
(3) Inspectores
(4) Empleado de Tienda
(5) Inspectores de Aduana
(6) Empresa de Seguridad
(7) Inspectores de Salud Publica
(8) Inspectores de Transporte Terrestre.
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Delito |
Robo
(6) Evasion de Impuesto
(3, 7, 8 ) Corrupcion
(4 y 5) Robo/falsificacion
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Thursday, December 08, 2005
LA BANCARROTA MORAL DE LOS DOMINICCANOS
Marino Zapete Corniel
Recientemente visité un centro de servicios, porque una de
estas noches entró un ladrón a la marquesina de mi casa
y desprendió uno de los cristales del vehículo que uso
con la finalidad de robar.
Cuando me presenté al centro de servicios y pregunté
cuánto me costaba instalar el cristal, un empleado me
respondió: pague 800 pesos, reporte 300 en la oficina y
deme 500 de manera disimulada. Así le sale más
barato
Varias semanas atrás, había visitado un taller de
mecánica, con la finalidad de corregir un desperfecto al
vehículo de mi esposa. Cuando pedí la factura, el
propietario del taller me dijo lo siguiente: en efectivo, la
reparación le cuesta algo más de 21,000 pesos, porque
podemos evadir el ITBIS. Si es con tarjeta de crédito, debe
pagar casi 25 mil.
Hace unos meses, inicié la construcción de una anexo en
mi residencia. Lo primero que le dije al ingeniero responsable del
trabajo fue que llenara todos los trámites legales
correspondientes. Créanme que no les miento cuando les digo
que desde que se iniciaron los trabajos, al lugar asistía un
promedio de tres inspectores cada día, proponiendo hacer todos
los trámites al margen de las instituciones para las cuales
trabajan, a cambio de dinero para su provecho personal.
Indignado por esas vivencias, me puse a recolectar información,
y he llegado a la convicción de que la corrupción ha
copado a la población y a la totalidad de las instituciones dominicanas.
La situación es tan alarmante, que en estos días, un
amigo fue a una tienda de electrodoméstico a comprar una
máquina lavadora, y cuando preguntó el precio del
equipo, se le acercó un empleado de la tienda y le dijo que
podía llevarla por la mitad del precio si le daba 1,000 pesos
en efectivo. Cuando mi amigo le preguntó cómo
podría justificar la operación, el empleado le dijo que
él se encargaba de consignar en la factura que se trataba de
un equipo de menor capacidad y que no había ningún problema.
La semana pasada, un pequeño empresario amigo acudió a
una tienda interesado en adquirir 20 canastas de bebidas y golosinas
para regalarlas a sus mejores clientes con motivo de la
celebración de la navidad. Un empleado de la tienda le propuso
incluir en cada canasta un litro de wisky de primera calidad, y hacer
constar en la factura que se trataba de una bebida barata, si mi
amigo le daba 100 pesos por debajo de la mesa por cada canasta.
Al parecer, la corrupción institucionalizada que ha asaltado a
la República Dominicana desde las instituciones públicas
más altas hasta el empresariado privado y demás
instancias de poder, se ha entronizado en los individuos, sin dejar
un solo resquicio de la sociedad.
Recientemente, tuve conocimiento de que una empresa que ofrece
servicios de seguridad privada retiró de las aduanas una
cargamento de escopetas calibre 12, y quienes verificaron el
expediente hicieron constar que se trataba de utensilios
plásticos, con la finalidad de pagar menos impuestos.
En este país se ha convertido en una práctica normal
que los contratistas entreguen grandes sumas de dinero a los
funcionarios para obtener la asignación de obras
públicas de grado a grado. Asimismo, los funcionarios
responsables de la supervisión de dichos obras se llenan los
bolsillos de dinero y dan su visto bueno a construcciones plagadas de
vicios y deficiencias.
Según las informaciones de que dispongo, en este país
la mayoría de los inspectores que supervisan los mataderos
industriales donde se sacrifican y se procesan los animales para la
elaboración de embutidos se han convertido en empleados de
dichos mataderos, y lejos de cumplir con su deber, sólo pasan
a recoger sus prebendas. Eso significan que no hay ningún
control de calidad y que los mataderos pueden sacrificar animales
enfermos y hasta burros por reses.
En República Dominicana, las calles de las principales
ciudades están llenas de automóviles chatarras, sin
luces, sin cristales, con neumáticos lisos y sin las más
mínimas condiciones, pero obtienen sus revistas que autorizan
su circulación con solo entregar algunos pesos a los
inspectores que deben evaluar dichos vehículos.
De igual manera, en las calles y carreteras dominicanas hay miles de
personas que no saben leer y escribir, y poseen de licencias para
conducir vehículos de motor. Eso significa que sobornaron a la
autoridad responsable de la expedición del documento, pues no
hay forma de que un ágrafo pueda aprobar el examen
teórico que se aplica a los aspirantes a obtener la licencia.
Para instalar una gasolinera o una planta de gas licuado de
petróleo, el interesado no tiene que cumplir con ninguno de
los requisitos establecidos en las leyes, siempre que disponga de una
buena suma para sobornar a los funcionarios responsables de otorgar
el permiso.
En este país es común que las instituciones del Estado
no compren lo que realmente necesitan. Casi siempre compran lo que
quiere vender un suplidor que está en disposición de
sobornar a los responsables de los departamentos de compras.
Aquí, el que tiene dinero, difícilmente cae preso, y si
cae preso, muy fácilmente obtiene su libertad, sin importar el
delito que haya cometido.
En fin, estamos ante una sociedad donde los principios, la decencia,
la moral y las buenas costumbres han llegado a la bancarrota. Una
sociedad donde la ley no vale nada y donde una buena parte de la
población parece haber llegado a la conclusión de que
lo único importante en la vida es obtener dinero, sin importar
la forma de obtenerlo.
Estamos perdidos. Y los mayores responsables son los que han ejercido
el poder. Hablo de poder político y poder económico.
zapecorniel@gmail.com
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