MURIÓ POR POBRE Y POR HATIANA

Acusados

(1) La Policia de Sosua

(2) Yolanda La Gorda

Delito

(1) Corrupcion/Indiferencia

(2) Secuestro

Nov. 03, 2005

MURIÓ POR POBRE Y POR HATIANA

Marino Zapete

Todavía no se sabe ni el nombre real de la niña de siete años cuyo cadáver fue encontrado la semana pasada atado a un block de concreto en las aguas del río Yásica, en la comunidad de Sabaneta, provincia de Puerto Plata.

Después de convertida en cadáver, cada autoridad la ha llamado por un nombre distinto. La han identificado como Vanelsa Obil, como Maresis Reyes y como Valeisi Asidor, pero todos se refieren a la misma niña, secuestrada, asesinada y lanzada al río.

Una bella niña de padres haitianos, carente de relevancia social y económica, que fue raptada el pasado día ocho de octubre, mientras se trasladaba a una casa en construcción ubicada en el paraje Los Framboyanes, a buscar un poco de café que su madre, Dedé Marta, le había mandado a buscar.

El mismo día en que la niña desapareció, la madre lo denunció en la Policía. Ella dijo que su bebita fue secuestrada por una haitiana a la que apodan Yolanda la Gorda, quien la habría vendido a un ciudadano de origen alemán.

La madre ofreció una versión detallada de cómo habrían ocurrido los hechos, identificó a los participantes y señaló el lugar donde habría sido llevada la infante. Pero nadie le prestó la atención debida.

En la comunidad, todos comentan que la denuncia sólo sirvió como una oportunidad fabulosa para que ciertas autoridades policiales de Sosúa se buscaran un buen dinero, por la facilidad con que los implicados recobraron su libertad, sin que se hiciera el más mínimo esfuerzo por encontrar a la niña raptada.

Pasaron nueve días sin mover un dedo, mientras la familia de la pequeña se volvía loca. Hasta que apareció el cuerpecito.

“Cuando la encontramos no tenía nada adentro. La parte de abajo del cuerpo estaba completa, pero arriba no tenía nada. Le sacaron todo a la muchachita”, dijo la madre a los medios de comunicación.

Ella dice: “a mi hija le sacaron casi todos los órganos, porque Yolanda la Gorda tenía un compromiso con un alemán, que le había pagado 35 mil pesos en efectivo para que secuestrara a un niño o a una niña y le sacara los órganos, para utilizarlos en un trasplante en el extranjero”.

Ahora las autoridades desmienten a la madre de la niña. Discuten y aseguran que la niña tenía todos sus órganos. Como si la niña estuviera viva. Como si esa discusión fuera a devolverle su cría a Dedé Marta.

Ni a la Policía ni al Ministerio Público se les ha ocurrido preguntarse por qué tuvo que morir esa criatura. No les ha pasado por sus cabezas que si los subalternos suyos hubiesen actuado con alguna diligencia, la niña podría estar sana y salva.

No se sienten culpables de nada. Sólo se consuelan diciendo que según la autopsia, a la niña no le sacaron los órganos. Como si eso reviviera a la infeliz criatura asesinada.

No se les ha ocurrido hacer la más mínima investigación para determinar si ciertamente hubo “macuteo” en el caso. Si la indiferencia de las autoridades locales tuvo algo que ver con algún soborno por parte de los sospechosos, que fueron liberados con una facilidad asombrosa.

Al parecer, no sienten ningún remordimiento ante un cruel y despiadado asesinato que pudo haberse evitado con sólo actuar diligentemente.

Tienen sus conciencias tranquilas. Después de todo, era una pobre infeliz, de origen haitiano. ¿ A quién habría de importarle la vida de esa insignificante criatura ?

Si hubiese sido hija de un rico, de un fiscal, de un hacendado, de un político o de un empresario. Pero no era nada de eso. Era una bella y simple criatura de origen haitiano, negrita y sin ninguna relevancia. Cuanto me duele.

zapecorniel@gmail.com

 

 

 

 

 

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