UNA JUNTA DE SINVERGUENZAS

Acusados

La Junta Central Electoral

Ramón Morel Cerda

Jueces de la Junta

juez Salvador Ramos

Víctor Manuel Báez.

doctor Luis Arias

 

Delito

Sinverguenzas

Robo/Malversacion

Septiembre 21, 2005

UNA JUNTA DE SINVERGUENZAS

Marino Zapete Corniel

La Junta Central Electoral (JCE) puede ser cualquier cosa, menos un tribunal confiable. Para mí no es más que una especie de “juntiña” de sinvergüenzas, en la que confluyen los intereses de ciertos grupos políticos y la ambición personal de algunos abogados ambiciosos, en la mayoría de los casos, traficantes de influencias.

Por muchos años, la JCE ha sido, más o menos, la misma porquería. Un instrumento para validar las trampas de los grupos más influyentes, en detrimento de la voluntad legítima de la mayoría de los dominicanos.

Casi en toda su historia, la JCE ha sido conformada por abogados sin principios, capaces de violentar la voluntad de la población y certificar como buenos y válidos los resultados de la mentira, del fraude y del engaño, a cambio de prebendas o para beneficiar a los grupos políticos a los que pertenecen.

Por ser lo que es, un organismo sin ninguna credibilidad, no sorprendió a nadie la versión generalizada de que al anterior presidente de la JCE, Ramón Morel Cerda, hubo que darle una millonada, en un arreglo por debajo de la mesa, para que cediera la presidencia al actual incumbente

Tampoco ocasionó sorpresa alguna la denuncia de Morel Cerda en el sentido de que los jueces que integran la “juntiña” han repartido los cargos y las oficialías del estado civil como un botín de guerra, entre sus aliados y familiares.

Ningún argumento tuvo el doctor Luis Arias, cuando Morel Cerda denunció ante los medios de comunicación que la propia esposa del actual presidente se desempeñaba como oficial del estado civil de una de las oficialías más rentables del negocio.

Nada pudo responder el juez Salvador Ramos, cuando se denunció que su nombre formaba para de la lista de personas que se beneficiaron con la compra de terrenos del Consejo Estatal del Azúcar a precios de “vaca muerta” durante la gestión corrupta de Víctor Manuel Báez.

Pero el extremo del descaro lo constituye la amenaza que acaba de hacer el doctor Luis Arias de que sancionará drásticamente al juez civil de la circunscripción número 12, Luis Felipe Rodríguez, por el simple hecho de promover la decencia.

Rodríguez ha cometido el error de revelar que en el país existen cerca de dos millones de dominicanos que no se han inscrito en el registro civil, básicamente por negligencia de las oficialías, y ha pedido a la “juntiña” reducir los costos de expedición de las actas de nacimiento, de matrimonio y de divorcio, entre otros actos.

El juez civil de la circunscripción número 12 ha cometido el gravísimo error de revelar que las oficialías son distribuidas como “botín de guerra” por los jueces de la “juntiña” y que, en la mayoría de los casos, los oficiales civiles reciben ingresos millonarios y ofrecen un pésimo servicio a la población.

El juez civil Luis Felipe Rodríguez ha ofendido a los miembros de la “juntiña” porque inició un programa para dotar de actas de nacimiento gratis a todas las personas pobres de la circuscripción número 12 y porque ha propuesto públicamente a los demás oficiales civiles que hagan lo mismo, con el objetivo de evitar que la República Dominicana se convierta en un país de “muertos civiles”, donde la mitad de la población no figura en el registro civil.

El pobre de Luis Felipe se ha ganado el repudio de Luis Arias porque ha declarado que mientras las oficialías civiles no tienen las condiciones mínimas para ofrecer un servicio eficiente a la población, los titulares de esas oficinas se inflan de dinero, pues no entregan un centavo de lo que recaudan a ningún organismo oficial, aunque el Estado está obligado a solventar sus gastos.

Luis Felipe ha caído en desgracia, y el presidente de la “juntiña” ha amenazado con sancionarlo drásticamente, porque ha puesto en evidencia que mientras los costos de las actas de nacimiento, de matrimonio y de divorcio se ha multiplicado, dejando millones a los oficiales civiles, cada días es mayor el número de personas que no pueden declarar a sus hijos.

La preocupación de Luis Felipe ante la gran cantidad de “muertos civiles” en el país sólo ha encontrado una respuesta indigna en el doctor Luis Arias: “ese señor ha dado declaraciones imprudentes; ese señor ha dado declaraciones que no le competen; él tiene que ajustarse a los reglamentos, y será sancionado por el pleno de la Junta”

Conociendo la porquería que es la Junta Central Electoral y conociendo los beneficios económicos que genera el negocio de las oficialías civiles, estoy casi seguro de que en pocos días rodará por el suelo la cabeza de Luis Felipe Rodríguez.

Es casi un sueño pensar que este individuo excepcional, que todavía cree en la decencia y la solidaridad, vaya a encontrar el más mínimo apoyo entre los miembros de una “juntiña” donde lo que menos importa es el decoro y la dignidad de las personas.

Luis Felipe llegaría a la luna a pie, antes que recibir el apoyo de los demás oficiales para dedicar una parte de los recursos que reciben por los actos civiles para mejorar la eficiencia del servicio.

Lamentablemente, creo que en el caso de Luis Felipe, el fango se tragará la flor. Después de todo, lo que tenemos es una Junta de Sinvergüenzas.

zapecorniel@gmail.com

 

 

 

 

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