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Acusados |
El Congreso Dominicano |
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Cargos en Su Contra |
elementos inmorales, cazadores de fortunas y buscadores de prebendas. |
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HAY UNA BOMBA ACTIVADA
Marino Zapete C.
Luego de leer un correo originado en Argentina, con los detalles de
su crisis reciente, me siento en la obligación de reflexionar
públicamente en torno a los componentes que hacen de
República Dominicana un país a punto de explotar.
Aquí llevamos casi cuatro años afectados por una dura
recesión económica. Hay más de tres millones de
personas, más de la mitad de la población adulta, que
no tiene trabajo, y el 50 por ciento de los que tienen empleo no gana
suficiente para cubrir sus necesidades esenciales.
Tenemos a un Presidente que según sus propias palabras, es
un títere. Yo agrego, de poca monta. Una persona
que no respeta la Constitución ni las leyes. Y mucho menos los
derechos ciudadanos.
El grupo de funcionarios que le acompaña, con escasas
excepciones, son ineptos, mentirosos, insensibles, irresponsables,
corruptos, y tienen complejo de todopoderosos.
Hay un Congreso cómplice, compuesto en su mayoría por
elementos inmorales, cazadores de fortunas y buscadores de prebendas,
que no tienen el más mínimo sentido de la seriedad, la
honestidad, el deber, la decencia y la responsabilidad.
Fuera del gobierno, el país está plagado de
políticos incompetentes, banqueros ladrones, empresarios
corruptos, sindicalistas vendidos, intelectuales serviles y
periodistas que sólo piensan en saciar su miseria individual.
También tenemos a la gente del pueblo, la mayoría
personas honestas, generosas, ingenuas y conformistas, cuya
apatía ha permitido que hayamos llegado a vivir en este
desastre generalizado.
Con mezclar todo esto, ya tenemos una combinación explosiva.
Pero si ahora le agregamos la represión
policíaco-militar y la amenaza de que Hipólito
Mejía va a seguir arrastrando este desgobierno por cuatro
año más, entonces tenemos una bomba a punto de estallar.
Considero que el pueblo dominicano no debe permitir que la bomba
explote. Hay que evitarlo. Nadie puede quedarse de brazos cruzados
esperando que llegue lo peor. Hipólito no debe seguir en el
Palacio un día más del 16 de agosto del 2004.
La decencia, el respeto, la dignidad y la esperanza de los
dominicanos ya han sido diezmados. Ahora estamos obligados a evitar
que se nos vaya la propia vida. No permitamos que eso ocurra. Y
recordemos lo que decía el indio Juárez: es
preferible morir de pie que vivir de rodillas.
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